Eyal Weisman, «Guerra Urbana Atravesando muros. El ataque a Balata»

Algunas secciones de esta segunda parte del capítulo 7 de Hollow Land escrito por Eyal Weizman son escalofriantes. La vida en mitad de la guerra llega siempre a sus mayores niveles de degradación, para convertirse apenas en un dato cuantitativo. El conteo de cuerpos hace presumir quién va ganando la disputa, mientras la batalla por los derechos humanos se finiquita en cifras, a la espera de provocar el momento político que detenga la barbarie.

 

Sharon fue explícito: «Los palestinos… Necesitan pagar el precio… Deben despertarse todas las mañanas y descubrir que tienen diez o doce personas muertas, sin saber qué pasó… Ustedes deben ser creativos, eficaces, sofisticados»… Después de asegurarse de que sus palabras no estaban siendo grabadas, Mofaz declaró que quería «diez palestinos muertos todos los días, en cada uno de los comandos regionales»

 

Shimon Naveh describió cómo en este período los militares empezaron a pensar como criminales… como asesinos en serie… se les asignaba un área y la investigaban… estudiaban a las personas que se les pedía que mataran dentro de la organización enemiga, su apariencia, su voz [como se oía en escuchas telefónicas], sus hábitos… como asesinos profesionales. Cuando entraban al área sabían dónde buscar a estas personas y comenzar a matarlos».

 

Estas acciones tuvieron lugar alrededor de 2002 – 2005 y sin embargo se repiten en los recientes ataques a Gaza por parte del ejército israelí en represalia contra las acciones de Hamas.

 

¿Y qué tan lejos estamos los colombianos de este tipo de barbarie en las recientes manifestaciones de jóvenes especialmente y la respuesta armada del Estado?

 

Kochavi,  el protagonista del relato de Weizman estudió filosofía, y son esos antecedentes los que le permiten apropiarse del pensamiento filosófico francés post mayo del 68 para afinar la estrategia de la máquina de guerra del ejército israelí. Por lo pronto la revolución molecular se va disipando entre bala y gas.

 

—Guillermo Villamizar


 

Eyal Weisman, «Guerra Urbana Atravesando muros. El ataque a Balata»

Traducción: Guillermo Villamizar
Corrección de estilo: Guillermo Vanegas

El ataque a Nablus, abril de 2002; las estrellas significan palestinos muertos Diagrama: OTRI, 2004.

 

Las fuerzas de seguridad israelí han visto siempre a los campos de refugiados como el lugar donde se dan las condiciones urbanas para la «cría» de la resistencia. Los campamentos se han proyectado así en el imaginario geográfico simplificado de Israel como lugares malvados y peligrosos, «agujeros negros» en los que las  IDF [Israel Defense Forces, Fuerzas de Defensa Israelíes], no se atreven a entrar. (1) El hecho de que las IDF evitaran los campos de refugiados de Jenin y Balata durante la primera (1987-1991) y la segunda intifada les permitió evolucionar hacia enclaves extraterritoriales rodeados por el poder militar israelí; de hecho, el nombre para el campo en clave militar de Jenin, en el que los grupos de resistencia estaban más fuertemente atrincherados, era «Germania».

Ya sea en referencia a la descripción ambivalente que hace Tácito de los bárbaros,(2) o en referencia al régimen nazi, este término encapsula el miedo israelí al «demonio» que creen se engendra en esos territorios. Después de convertirse en primer ministro en marzo de 2001, Ariel Sharon persistentemente se burló de los militares por no atreverse a entrar en los campos de refugiados: «¿Qué está pasando en los campamentos de Jenin y Balata? ¿Por qué no entran?» Sharon nunca se cansó de contarle a los oficiales militares cómo, en la década de 1970, «puso orden» en los campos de refugiados de Gaza mediante una combinación de asesinatos, comandos de asalto y excavadoras.(3)

El método de «atravesar muros» empleado por las IDF en los ataques de la «Operación Escudo Defensivo» ya había sido parte de su manual táctico en asuntos de operaciones a pequeña escala y en arrestos donde la puerta de una casa aparecía como sospechosa de ser una trampa explosiva. Sin embargo, el modo definitivo de maniobrar de las fuerzas armadas en operaciones a gran escala se probó por primera vez a principios de marzo de 2002 en una redada comandada por Aviv Kochavi de la brigada de paracaidistas contra el campamento de refugiados de Balata en la entrada oriental de Nablus, pocas semanas antes de que las acciones de la Operación Escudo Defensivo comenzaran. Dicha operación se llevó a cabo en respuesta a las necesidades tácticas. Anticipándose a un inminente ataque israelí, los militantes de las diferentes organizaciones armadas palestinas habían bloqueado todas las entradas al campo de refugiados llenando barriles de petróleo con cemento, cavando trincheras y amontonando barricadas de escombros. Se minaron calles con explosivos improvisados ​​y tanques de gasolina y las entradas a los edificios en estas rutas tenían trampas explosivas, al igual que las escaleras interiores, los portales y los pasillos de algunas estructuras importantes. Varios grupos guerrilleros independientes ligeramente armados se posicionaron en las casas dentro del campamento frente a las principales rutas o en las principales intersecciones.

En una reunión informativa convocada por Kochavi antes del ataque, explicó a sus oficiales subordinados los problemas que encontrarían en la operación que estaba próxima a llevarse a cabo. Kochavi aparentemente les dijo a sus oficiales (parafraseado por Naveh): «Los palestinos han preparado el escenario para un escenario de lucha en el que nos están aguardando al momento de atacar el enclave, obedeciendo a la lógica que han determinado… mediante avances en formaciones mecanizadas al estilo antiguo, en líneas cohesivas y columnas masivas que se ajustan al orden geométrico de la red de las calles.» Después de analizar y discutir esta situación con sus oficiales, Kochavi incluyó la siguiente instrucción en su comando de batalla: «Aislemos completamente el campamento a la luz del día, creando la impresión de que estamos cerca de una operación de asedio sistemático… [luego] aplicamos una maniobra fractal pululando simultáneamente desde todas las direcciones y a través de varias dimensiones del enclave… Cada unidad reflejará en su manera de accionar tanto la lógica como la forma de la maniobra general… Nuestro movimiento a través de los edificios empujará [a los insurgentes] a las calles y callejones, donde los perseguiremos».(4) Luego, las tropas israelíes cortaron las conexiones eléctricas, telefónicas y de agua al campamento, posicionaron francotiradores y vigías en las montañas y los edificios altos que rodeaban el área y acordonaron un gran perímetro alrededor del campo de batalla.(5) Los soldados que partían de sus zonas de reunión en los asentamientos de Har Bracha y Elon Moreh con vistas a Nablus eran recibidos y abrazados por los colonos. Divididos en pequeñas unidades los soldados entraron al campo de refugiados desde todas las direcciones simultáneamente, perforando agujeros a través de los muros y moviéndose a través de los hogares de los civiles en lugar de hacerlo a lo largo de las rutas donde se los esperaba. Así lograron apoderarse del campamento permitiendo que la guerrilla se retirara.

Para cualquiera que sospeche que cruzar paredes constituye una forma relativamente «caballerosa» de maniobrar, vale la pena describir los procedimientos tácticos de las IDF: los soldados se reúnen detrás de una pared. Usando explosivos o un gran percutor, rompen un agujero lo suficientemente grande como para pasar. Su carga a través de la pared a veces está precedida por granadas paralizantes o algunos disparos al azar en lo que es generalmente una sala de estar privada ocupada por sus desprevenidos habitantes. Cuando los soldados han atravesado el muro del enemigo los ocupantes están reunidos y, después de que son registrados como «sospechosos», son encerrados dentro de una de las habitaciones donde se les hace permanecer a menudo sin agua, saneamiento, alimentos o medicinas, a veces durante varios días, hasta que la operación militar concluye,. De acuerdo a Human Rights Watch y la organización israelí de derechos humanos B’Tselem, docenas de civiles palestinos murieron durante los ataques.(6)

La escritora palestina Adania Shibli describió su visita al campamento de refugiados de Balata y su reunión con Salma, una señora mayor, después de la redada:

 

Ella nos llevó a ver los agujeros que los soldados habían hecho mientras la casa prendió fuego repentinamente cuando el cable eléctrico principal fue alcanzado por metralla de una granada de mano que arrojaron a la casa, y escaparon dejando tras ellos un fuego que quemó los restos a medio terminar. Junto con sus hijos y nietos, se había visto obligada a evacuar la casa cuando el ejército irrumpió, pero su marido permaneció cerca vigilando la casa y cuando él la vio arder, corrió y trató en vano de apagar las llamas. Se asfixió y perdió el conocimiento pero no murió; simplemente le pasó algo a su cerebro porque no recibió suficiente oxígeno durante mucho tiempo, y perdió el conocimiento.(7)

 

La inesperada irrupción de la guerra en el dominio privado del hogar ha sido experimentada por los civiles en Palestina, al igual que en Irak, como la forma más profunda de trauma y humillación. Aisha, una mujer palestina entrevistada por el Observador Palestino tras los ataques de noviembre de 2002, describió la experiencia:

 

Imagínatelo: estás sentada en tu sala de estar, a la que conoces tan bien; esta es la habitación donde la familia ve la televisión juntos después de la cena. . . Y, de repente, esa pared desaparece mediada por un rugido ensordecedor, la habitación se llena de polvo y escombros, y a través de la pared aparecen un soldado tras otro, gritando órdenes. No tienes idea si te persiguen, si han venido a apoderarse de tu casa, o si su casa simplemente se encuentra en su ruta a otro lugar. Los niños están gritando, en pánico… ¿Es posible siquiera comenzar a imaginar el horror experimentado por un niño de cinco años cómo cuatro, seis, ocho, doce soldados, con sus rostros pintados de negro, metralletas apuntando a todas partes, antenas que sobresalen de sus mochilas, haciéndolos parecer como insectos alienígenas gigantes que se abren camino a través de esa pared?

Señalando otra pared ahora cubierta por una estantería, agrega: “Y esto es lo que dejaron. Volaron la pared y continuaron hasta la casa de nuestro vecino”.»(8)

 

La capacidad de los soldados israelíes para «ocupar» el campo de refugiados de Balata llevó al Comando Central de las IDF (a cargo de Cisjordania) a adoptar esta forma de maniobra como el modo de ataque al centro de la ciudad vieja de Naplusa (la Kasbah) y al campamento de refugiados de Jenin, que comenzó el 3 de abril de 2002.

Un soldado israelí me describió el comienzo de la batalla de Jenin:

 

«Nosotros nunca abandonamos los edificios y avanzamos por completo por entre las casas… nosotros modelamos varias docenas de rutas desde fuera del campamento hasta su centro.. estábamos todos —toda la brigada— dentro de las casas de los palestinos, nadie estaba en las calles… apenas nos aventuramos a salir… Teníamos nuestro cuartel general y dormíamos acampados en estos edificios… incluso los vehículos fueron ubicados en áreas dentro de las casas»(9)

 

Otro soldado, que más tarde escribió un libro sobre su experiencia durante este ataque, describió en detalle el movimiento a través de los muros:

 

«Estudié una fotografía aérea para encontrar una pared que conectara la casa en la que estábamos con la casa al sur. Peter tomó el martillo y comenzó a trabajar, pero la pared no se rompía: por primera vez nos enfrentamos a una pared construida de hormigón en lugar de bloques de cemento… usar explosivos de demolición fue el camino más sensato. Detonamos al menos cuatro bloques de demolición [de explosivo] hasta que el agujero llegó a ser lo suficientemente grande para pasar».(10)

 

Dado que los guerrilleros palestinos estaban maniobrando a través de paredes y aberturas planificadas previamente, la mayor parte de la lucha se llevó a cabo en domicilios particulares. Algunos edificios se convirtieron en capas de hojaldre, con soldados israelíes tanto por encima como por debajo de un piso donde los palestinos estaban atrapados. Para un combatiente palestino atrapado en el fuego cruzado del ataque israelí a Naplusa en abril de 2002, los israelíes parecían «estar por todas partes: detrás, a los lados, a la derecha y a la izquierda… ¿Cómo puedes luchar de esa manera?»(11)

Las IDF terminaron hace poco la producción de modelos informáticos en 3-D de toda Cisjordania y Gaza, que les proporcionan detalles complejos de cada casa, «incluyendo la ubicación de puertas y ventanas internas.» En 2002, sin embargo, los soldados… seguían usando fotografías aéreas en las que a cada casa se le daba un número de identificación para facilitar la comunicación de sus posiciones. La orientación estaba apoyada en sistemas de posicionamiento global (GPS) y coordinada centralmente por los comandantes, utilizando imágenes de drones no tripulados. Cuando los soldados abrían agujeros a los muros, enunciaban toscamente «entrada», «salida», «no entrar», «camino a…» o «camino desde…» en el muro, y de esta manera regular el tráfico y así poder encontrar su camino de regreso a través del laberinto que habían excavado a lo largo de la mayor parte de la ciudad.

Una encuesta realizada por el arquitecto palestino Nurhan Abujidi después de los ataques de Nablus y Balata, mostró que más de la mitad de los edificios en la Kasbah de Nablus tenían rutas forzadas al interior de ellos, al evidenciar entre uno y ocho huecos en sus muros, pisos o techos, creando varias rutas cruzadas al azar. Abujidi dijo que no se podía entender que las rutas describieran una progresión lineal simple; y lo que indicaban mejor era una maniobra muy caótica, sin rumbo claro.(12)

No todos los movimiento se llevaron a cabo por entre muros y entrecasas, muchos edificios fueron bombardeados desde el aire y completamente destruidos, incluyendo edificios históricos en el casco antiguo de la ciudad, entre los que se encontraban los Caravasar otomanos del siglo XVIII de al-Wakalh al-Farroukkyyeh, y las dos fábricas de jabón de Nablusi y Cana’an. El palacio de Abdelhade, la iglesia de los ortodoxos y la mezquita de al-Naser también sufrieron graves daños.(13)

El Kasbah de Nablus fue el sitio de un experimento radical que requirió actividad militar más allá de de una maniobra simple. Los oficiales de las IDF habían expresado su frustración sobre el hecho de que la rápida invasión y ocupación de las zonas urbanas palestinas, como Balata, había provocado la desaparición y el surgimiento de guerrillas después de la retirada de las IDF. En un consejo de guerra en los cuarteles del Comando Central de las IDF en preparación para el «Escudo Defensivo» a finales de marzo de 2002, Kochavi insistió en la necesidad de reorientar la operación y tener como objetivo la matanza de miembros de organizaciones armadas palestinas en lugar de permitirles desaparecer o incluso rendirse. Las intenciones de Kochavi ya no eran capturar y mantener el Kasbah, sino entrar, matar a tantos miembros de la resistencia palestina como fuera posible y luego retirarse.(14) Las operaciones militares con el único objetivo de matar se ajustaban a la perfección con las directrices definidas a nivel político. En Mayo de 2001, solo dos meses después de que asumió el cargo, Sharon convocó al Jefe de Personal Shaul Mofaz, Avi Dichter y sus adjuntos, para una reunión urgente en su rancho privado. Sharon fue explícito: «Los palestinos… Necesitan pagar el precio… Deben despertarse todas las mañanas y descubrir que tienen diez o doce personas muertas, sin saber qué pasó… Ustedes deben ser creativos, eficaces, sofisticados». (15)

Al día siguiente Mofaz habló ante una reunión de los comandantes de campo en una ceremonia  conmemorativa de la guerra de 1967 en Jerusalén («Colina de las municiones»). Después de asegurarse de que sus palabras no estaban siendo grabadas, declaró que quería «diez palestinos muertos todos los días, en cada uno de los comandos regionales». En un excepcional desvío de jerarquía militar, más tarde llamó a los comandantes de campo de menor rango individualmente a sus teléfonos móviles, diciendo que quería «despertarse todas las mañanas para escuchar que fuiste a operaciones y mataste…»(16) Una atmósfera de asesinatos indiscriminados como venganza quedó en el aire. Por orden directa de Mofaz, los «asesinatos innecesarios» y la matanza de civiles rara vez se investigaba y los soldados que mataban a civiles casi nunca fueron castigados.(17)

La horrible franqueza de estos objetivos me fue confirmada en una entrevista por Shimon Naveh. Naveh describió cómo en este período los militares empezaron a pensar como criminales… como asesinos en serie… se les asignaba un área y la investigaban… estudiaban a las personas dentro de la organización enemiga, se les pedía que mataran, estudiaran su apariencia, su voz [como se oía en escuchas telefónicas], sus hábitos… como asesinos profesionales. Cuando entraban al área sabían dónde buscar a estas personas y comenzar a matarlos».

Durante el ataque a Nablus, Kochavi ignoró las solicitudes palestinas de rendición y siguió peleando, tratando de matar a más personas, hasta que Mofaz ordenó detener el ataque. Fue la presión política e internacional ejercida como consecuencia de la destrucción de Jenin lo que detuvo rápidamente toda la campaña. Gal Hirsh, otro graduado de OTRI y Jefe de Operaciones en el Comando Central durante la batalla, se jactó luego de que «en 24 horas [los palestinos] perdieron más de 80 de sus hombres armados y nunca pudieron identificar dónde estábamos.»(18) Después del ataque, el ministro de Defensa, Ben Eliezer, llamó a Kochavi a su teléfono móvil para felicitarlo; otro «bien hecho» vino de Sharon.(19) Kochavi afirmó más tarde que si la clase política le hubiera permitido continuar la lucha, sus tropas habrían matado a cientos. El ataque a Nablus se consideró un éxito, tanto por el número de palestinos muertos como por la demostración del ejército israelí a los palestinos de que las FDI podían entrar ahora a los campamentos palestinos y a los centros de las ciudades según su voluntad. Las fuerzas de Kochavi continuaron haciéndolo y entraron en Naplusa y en el campamento de Balata ocho veces más de la misma manera. Es esta la razón principal, pero no la única, donde amparados en su entusiasta promulgación de los objetivos de seguridad israelíes la que explica los llamados Internacionales para que Kochavi se enfrente a un tribunal de crímenes de guerra.(20)

 

Geometría urbana invertida

 

Como muchos otros oficiales de carrera, Kochavi se había tomado tiempo libre del servicio activo para obtener un título universitario. En sus inicios tuvo la intención de estudiar arquitectura, finalmente estudió filosofía en la Universidad Hebrea y afirmó que su práctica militar había recibido una considerable influencia por parte de estas dos disciplinas; como oficial militar también asistió a cursos de OTRI.(21) La descripción de los ataques por parte de Kochavi en el contexto de una entrevista que le hice es una rara y asombrosa manifestación de la relación entre teoría y práctica militar.

 

«Este espacio que miras, esta habitación que miras [se refiere a la habitación donde tuvo lugar la entrevista, en una base militar cerca de Tel Aviv], no es más que tu interpretación de la misma. Ahora, puedes estirar los límites de tu interpretación, pero no de una manera ilimitada; después de todo, estas limitado por la física, ya que contiene edificios y callejones. La pregunta es, ¿cómo interpretas el callejón? Lo interpretas como un lugar, como todo arquitecto y todo urbanista lo haría para caminar por en medio de él, ó lo interpretas como un lugar prohibido para caminar? Esto depende sólo de la interpretación. Nosotros interpretamos el callejón como un lugar prohibido para caminar, y la puerta como un lugar prohibido para pasar, y la ventana como un lugar prohibido para mirar a través de ella, porque un arma nos espera en el callejón y una trampa nos espera detrás de las puertas. Esto se debe a que el enemigo interpreta el espacio de una manera tradicional, clásica, y no quiero obedecer a esta interpretación para caer en sus trampas. No sólo no quiero caer en sus trampas, quiero sorprenderlos. Ésta es la esencia de la guerra. Yo necesito ganar, necesito salir de un lugar inesperado y eso es lo que intentamos hacer.

 

«Por eso optamos por el método de atravesar los muros… Como un gusano que se va comiendo su camino por delante, emergiendo en algún punto y luego desapareciendo. Esos éramos nosotros, moviéndonos desde el interior de las casas [palestinas] al exterior de manera inesperada, y en lugares no anticipados, llegando por detrás y golpeando al enemigo que nos esperaba detrás de una esquina. … Porque era la primera vez que este método era probado [en tal escala], durante la operación en sí estábamos aprendiendo cómo ajustarnos al espacio urbano clave y, de forma similar, cómo ajustar el espacio urbano principal a nuestras necesidades… Tomamos esta práctica micro-táctica [la de movernos a través de los muros] y la convertimos en un método, y gracias a este método, pudimos interpretar todo el espacio de manera diferente… Les dije a mis tropas: “¡Amigos! ¡No es cuestión de su elección! ¡No hay otra forma de moverse! Si hasta ahora estabas acostumbrado a moverte por entre carreteras y aceras, ¡olvídalo! De ahora en adelante todos caminamos a través de los muros!”»(22)

 

Más allá de la descripción de la acción, la entrevista fue interesante por el lenguaje  que Kochavi eligió para articularla. La referencia a la necesidad de interpretar el espacio e incluso reinterpretarlo, como la condición del éxito en la guerra, pone de manifiesto la influencia que ejerce el lenguaje de la teoría posmoderna y postestructuralista. La guerra, según el lenguaje sofisticado y antiséptico de Kochavi es cuestión de lectura y (conceptualmente) de poder deconstruir el medio ambiente existente, incluso antes de que comience la operación.

Refiriéndose a la historia del «éxito» de Kochavi, Naveh explicó que: «En Nablus, las IDF comenzaron a entender los combates urbanos como un problema espacial». Con respecto a la influencia de OTRI en estas tácticas, dijo que «al entrenar a varios oficiales de rango, llenamos el sistema con agentes subversivos que hacen preguntas… Algunos de los altos mandos no se avergüenzan de hablar sobre Deleuze o [el arquitecto deconstructivista Bernard] Tschumi. “Cuando le pregunté, ¡¿Por qué Tschumi?” (en los anales de la historia de la arquitectura se reserva un lugar especial de honor a Tschumi como un arquitecto «radical» de la izquierda) respondió: «La idea de disyunción encarnada en el libro de Tschumi Arquitectura y disyunción(23) se volvió relevante para nosotros [… ] Tschumi tenía otro enfoque de la epistemología; quería romper con el conocimiento de perspectiva única y pensamiento centralizado. El vio el mundo a través de una variedad de prácticas sociales diferentes, desde un punto de vista de cambio constante… Entonces le pregunté, si es así, ¿porqué no lee a Derrida y la deconstrucción en lugar de?» Él respondió: «Derrida puede ser algo demasiado opaco para nuestra multitud. Nosotros compartimos más con arquitectos; combinamos teoría y práctica. Podemos leer, pero también sabemos cómo construir y destruir y, a veces, matar».

En una conferencia en 2004, Naveh presentó un diagrama que se asemeja a un «cuadrado de oposición» donde trazaba un conjunto de relaciones lógicas contra ciertas proposiciones que relacionan a las operaciones militares y guerrilleras. Encabezados como Diferencia y repeticiónLa dialéctica de la estructuración y la estructura; Entidades rivales ‘sin forma‘; Maniobra fractal; Velocidad vs. Ritmos; La máquina de guerra de Wahhabi; Anarquistas posmodernos; Terroristas nómadas, y así sucesivamente, emplearon el lenguaje de los filósofos franceses Gilles Deleuze y Felix Guattari.(24) Las referencias a Deleuze y Guattari son indicativas de las recientes transformaciones dentro del IDF, porque aunque fueron influenciados por los estudios de guerra, estaban preocupados por formas no estatistas de violencia y resistencia en las que el Estado y sus fuerzas armadas son el archienemigo. En su libro, Mil mesetas, Deleuze y Guattari trazan una distinción entre dos tipos de territorialidad: un estado jerárquico, cartesiano, geométrico, sólido, hegemónico y un sistema espacialmente rígido; y el otro, espacios «nómadas» flexibles, cambiantes, lisos, matriciales.(25) Dentro de estos espacios nómadas proyectaron organizaciones sociales en una variedad de redes operativas polimorfas y difusas. De estas redes, los rizomas y las máquinas de guerra, se derivan organizaciones compuestas por una multiplicidad de pequeños grupos que pueden dividirse o fusionarse entre sí dependiendo de la contingencia y las circunstancias y se caracterizan por su capacidad de adaptación y metamorfosis. Estas formas organizativas resonaban con ideales militares como los descritos anteriormente.

 

Naveh observó que

 

«varios de los conceptos en Mil mesetas se convirtieron en instrumentales para nosotros [en las IDF]. . . permitiéndonos explicar situaciones contemporáneas de una manera que no podríamos haber explicado de otra manera. Problematizaron nuestros paradigmas… Lo más importante fue la distinción que [Deleuze y Guattari] señalaron entre los conceptos de espacio “liso” y “estriado”… [los cuales reflejaron en consecuencia] los conceptos organizativos de la “máquina de guerra” y de “aparato estatal”. En las IDF, ahora usamos a menudo el término “volver liso el espacio” cuando queremos referirnos a la operación en un espacio de tal manera que los bordes no nos afecten. De hecho, las zonas palestinas podrían considerarse “estriadas”, bajo la sensación de que están rodeadas por vallas, muros, zanjas, bloques de carreteras, etc… Queremos confrontar el espacio “estriado” de las prácticas militares tradicionales y anticuadas [la forma en que la mayoría de las unidades militares operan actualmente] con suavidad, lo que nos permite el movimiento a través del espacio que cruza fronteras y barreras. Antes que contener y organizar nuestras fuerzas de acuerdo con las fronteras existentes, queremos movernos a través de ellas.»

 

Cuando le pregunté si moverse a través de los muros era parte de eso, él respondió que «viajar a través de los muros es una solución mecánica simple que conecta la teoría y la práctica. Transgredir las fronteras es la definición de la condición de “hacerlo liso”.»

 

Notas

 

1.-  Stephen Graham, ‘Constructing Urbicide by Bulldozer in the Occupied Territories’, en Stephen Graham (ed.), Cities, War and Terrorism, Oxford: Blackwell, 2004, p. 332.

2.-  Tacitus, The Agricola and The Germania, London: Penguin Classics, 1971.

3.-  Raviv Druker y Ofer Shelah, Boomerang, Jerusalem: Keter, 2005, pp. 197, 218.

4.-  Citado en Shimon Naveh, ‘Between the Striated and the Smooth: Urban Enclaves and Fractal Maneuvers’, Cabinet Magazine, Julio 2006, pp. 81-8.

5.-  Al menos 80 palestinos murieron en Naplusa entre el 29 de marzo y el 22 de abril de 2002. Cuatro soldados israelíes también. Véase: www.amnesty.org.

6.-  Amnistía Internacional, protegida del escrutinio: Violaciones del IDF en Jenin y Nablus, 4 Noviembre 2002; B’tselem, Operación Escudo Defensivo: Testimonios de soldados, Testimonios palestinos, Septiembre 2002.

7.-  Adania Shibli, ‘Faint Hints of Tranquility’, Anton Shammas (trad.), Al-Adaab Magazine, Mayo-Junio 2002.

8.-  Sune Segal, ‘What Lies Beneath: Excerpts from an Invasion’, Palestine Monitor, Noviembre 2002; www.palestinemonitor.org.

9.-  Eyal Weizman entrevista con Gil Fishbein, Tel Aviv, 4 de Septiembre 2002.

10.-  Ofer Segal-Az K’ariel, Fighting in Jenin 2002, Tel Aviv: Ma’arachot Publications, Ministerio de Defensa, 2006, p. 45 [en hebreo].

11.-  Citado en Henkin, ‘The Best Way Into Baghdad’.

12.- En la encuesta, Nurhan Abujidi descubrió que el 19,6% de los edificios afectados por rutas forzadas tenían solo una entrada, el 16,5% tenía dos, el 10% tenía tres, el 4,1% tenía cuatro, el 2,1% tenía cinco y el 1,0% tenía ocho. Véase Nurhan Abujidi, ‘Forced To Forget: Cultural Identity and Collective Memory/Urbicide. The Case of the Palestinian Territories, During Israeli Invasions to Nablus Historic Center 2002-2005’, artículo presentado en el workshop ‘Urbicide: The Killing of Cities?’, Durham University, noviembre 2005.

13.- En una entrevista para el popular diario israelí Ma ‘ariv a principios de 2003, Kochavi reflexionó sobre la belleza bíblica de la ciudad, visible desde las ventanas de su cuartel general:«¡Mira! Nablus es la ciudad más bonita de Cisjordania. . . especialmente bonita es la Kasbah que se asemeja a la ciudad vieja de Jerusalén, a veces incluso más bonita que ella.» Siguiendo una larga tradición colonial, y ciertamente israelí, de oficiales militares que muestran curiosidad por la cultura de los colonizados, Kochavi consultó antes del ataque al Dr. ltzik Magen, Jefe de Arqueología de la Administración Civil de las FDI, sobre el valor histórico de algunos de los edificios que se encontraba en su zona de maniobra planificada. Si bien reconoció una cierta lista de «no se debe destruir» (a la que no siempre se adhirió), las casas «simples» fueron aceptadas como «objetivos legítimos». Amir Rapaport, «Ciudad sin descanso», suplemento del sábado de mayo Ma’ariv, 10 de enero de 2003; Eyal Weizman y Mira Asseo, entrevista con ltzik Magen, 21 de junio de 2002.

14.- Amir Oren, ‘The Big Fire Ahead’, Ha ‘aretZJ 25 Marzo de 2004.

15.- Druker y Shelah, Boomerang, p. 213.

16.- Las dos citas son de ibíd., pp. 213-14, 220.

17.- Las operaciones de masacre llevadas a cabo por «arabizados» (soldados disfrazados de árabes) o uniformados ahora tienen lugar casi a diario en Cisjordania. La base legal más común para los asesinatos durante estas redadas es que la víctima «intentó resistirse violentamente al arresto» (tal opción no existe ni siquiera cuando los asesinatos se llevan a cabo de forma remota desde el aire). Según cifras publicadas por B’Tselem, solo entre principios de 2004 y mayo de 2006, las fuerzas de seguridad israelíes mataron 157 personas durante los ataques denominados «operaciones de detención». Véase «No tomar prisioneros: disparos fatales de palestinos por las fuerzas de seguridad israelíes durante las “operaciones de arresto”», B’ Tselem, mayo de 2005. www. btselem.org; Al-Haq (organización palestina de derechos humanos), «Uso indiscriminado y excesivo de la fuerza: Cuatro palestinos asesinados durante una redada de arrestos», 24 de mayo de 2006, www. alhaq.org.

18.- Citado en Sergio Catignani, «The Strategic Impasse in Low-Intensity-Conflicts: The Gap Between Israeli Counter-Insurgency Strategy and Tactics During the Al-Aqsa Intifada», Journal of Strategic Studies, 28, 2005, p. 65.

19.- Druker y Shelah, Boomerang, p. 218.

20.- Aviv Kochavi captó la atención de los medios de comunicación en febrero de 2006 cuando el Asesor Jurídico Jefe de las FDI le recomendó que no hiciera un viaje planificado a una academia militar con sede en el Reino Unido por temor a ser procesado por crímenes de guerra en Gran Bretaña. Para una declaración anterior que implicaba a Kochavi en crímenes de guerra, ver Neve Gordon, «Aviv Kochavi, How Did You Become a War Criminal?», www.counterpillar.org/nevegordon1.html.

21.- Chen Kotes-Bar, «Bekichuvo» [Protagonizada por el], Ma’ariv, 22 Abril 2005 [Hebreo].

22.- Entrevista de Eyal Weizman y Nadav Harel con Aviv Kochavi, 24 de septiembre de 2004, en una base militar israelí cerca de Tel Aviv [hebreo]; documentación en video de Nadav Harel y Zohar Kaniel.

23.- Bernard Tschumi, Architecture and Disjunction, Cambridge, MA.: MIT Press, 1997. Naveh terminó recientemente la traducción al hebreo de algunos de los capítulos del libro de Tschumi.

24.- Terminología tomada principalmente de Gilles Deleuze y Felix Guattari, A Thousand Plateaus, Capitalism and Schizophrenia, Brian Masumi (trad.) Nueva York y Londres: Continuum, 2004, y Gilles Deleuze, Difference and Repetition, Nueva York: Columbia University Press, 1995 , entre otras obras.

25.- «El espacio sedentario está estriado por muros, recintos y caminos entre recintos, mientras que el espacio nómada es liso, marcado solo por “rasgos” que se borran y desplazan con la trayectoria.» Gilles Deleuze y Felix Guattari, Mil mesetas, pág. 420. Sobre el rizoma, véase Introducción, págs. 3-28; sobre la máquina de guerra, véase pp. 387-467; sobre el liso y el estriado, véanse las págs. 523-51. Deleuze y Guattari eran conscientes de que los Estados o sus agentes pueden transformarse en máquinas de guerra y que, de manera similar, la concepción de «espacio liso» puede ayudar a formar herramientas de dominación.

Guillermo Villamizar
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