Post mortem

Entrevista ficticia en retrospectiva a gestor local que asesoró Fundación especializada en filantrocapitalismo artístico

El 24 de febrero de 2017, el newsletter de Frieze comentaba un mail de Andrea Rosen, directora de galería hegemónica neoyorkina, donde declaraba su intención de cerrar el negocio:

“creo que ser abierto y receptivo con nuestra época y con el futuro es algo que requiere movilidad, flexibilidad y voluntad de cambio. En consecuencia, he decidido transformar mi vida y el enfoque de la galería de un modo significativo. Mientras la galería continuará existiendo, mediante la realización de actividades selectivas como la representación de [el artista] Felix Gonzalez-Torres, dejaré de sostener el espacio público típico permanente y no continuaré representando artistas vivos. […] Por supuesto que cualquiera que me conozca entenderá que este cambio no es una decisión sencilla, toda vez que la representación de artistas vivos ha consumido la totalidad de mi vida durante los últimos 27 años.”

Luego, se destacaba el cierre de la versión impresa de Parkett, revista hegemónica de arte contemporáneo basada (también) en Nueva York y en Zurich, que llegaba a su fin tras alcanzar su edición 100-101. Para Frieze los cofundadores de Parkett (Jacqueline Burkhardt, Bice Curiger y Dieter von Graffenreid), declaraban en una carta abierta que esta decisión se tomaba a consecuencia del “cambio radical en el comportamiento de lectura durante la era digital”.

Tras leer ambas noticias no deja de parecer propicio pensar en Colombia y su campo artístico actual. Hace años una corriente de optimismo refrescó el clima del arte contemporáneo nacional. Todos los artistas estaban felices, compartían de igual a igual con emisarios que venían de continentes en quiebra dispuestos a medrar de nuevo. Colombia, tierra de promisión. Hubo eventos, entrevistas, curadurías itinerantes, intercambios, ventas. Se ingresó a megacolecciones de mecenas acusados de asesinato que dos años después desaparecieron sigilosamente. Un fenómeno que de no ser por las relaciones públicas sería difícil de explicar.

De otra parte, hubo (poquísimos) empleados que pasaron de trabajar en cargos estatales a Fundaciones privadas y su traspaso, como en el fútbol, estuvo acompañado de un plan de medios que les canonizó a ellos, a sus nuevos jefes y a sus procedimientos. Sin embargo (como en el caso de la Fundación Daros) hoy en día muchas de esas Fundaciones han desaparecido. El optimismo se ha venido reduciendo poco a poco, aunque muchos tratan de hacer que el desaliento pase desapercibido. Y el objetivo se consiguió: hoy resulta difícil medir el cumplimiento de las metas de gestión de esos organismos.

Así que, en un ejercicio de historia especulativa, esta entrevista quiere reconocer no tanto las causas del fracaso de un emprendimiento cultural, como la metodología de su fracaso. Por ello podría servir como un inventario de interrogantes no resueltos sobre esa oscura ciencia que algunos llaman “curaduría corporativa” y otros “asesoría de colecciones”.

Imaginen a una persona interrogando a otra cordialmente:

“Cordial saludo. Para comenzar, la Fundación donde usted llegó a trabajar hace ya bastante tiempo contaba con la colaboración de un amplio grupo de especialistas dispuestos a orientar su devenir, ¿con base en qué méritos (experiencia profesional, networking, herencia, política, o todos juntos) fueron seleccionados?

“Además de la invitación emitida desde la Junta Asesora de la fundación una vez se aprobaba la recomendación del Comité Asesor ¿qué otro(s) criterio(s) se utilizaron para seleccionar a los beneficiarios? ¿Podría pensarse que en alguna de las etapas del proyecto la orientación ideológica del artista podría incidir en su suspensión?

“¿Cuál fue el estimado de artistas que pensó apoya la Fundación durante su primer año de funcionamiento? ¿Con base en qué estudios se pensó esa cifra?

“¿El número de artistas beneficiados iba a aumentar? ¿Y el de los miembros del Comité Asesor?

“¿Quién le puso nombre (ese nombre), a la Fundación?

“Si todos los apoyos eran otorgados mediante invitación, ¿los miembros de la Junta Asesora contemplaron alguna otra forma de incrementar el número de beneficiarios?

“Algunas las dan por supuestas, pero ¿aun hoy se podrían citar de nuevo las ventajas que les reportaría ese sistema de selección?

“Uno de los factores de mayor éxito que han tenido los espacios de arte contemporáneo más significativos de Bogotá ha sido el de constituirse careciendo de infraestructura física. Sacaban beneficio de la escasez y enriquecían con ello sus proyectos. Ante esto, ¿cómo se pensó enfrentar esta situación desde la Fundación? ¿Planearon (otra vez) otro concurso a dedo para escoger de entre un grupo de arquitectos y urbanistas y adecuar un edificio ya existente o imaginaron invertir en la construcción de una sede nueva?

“En su momento se presentó la exposición __________, curada por ____________ ¿Por qué fue seleccionado ese proyecto? ¿Sobre qué propuestas se impuso? O, mejor, ¿junto con cuales concursó?

“¿Esta entidad buscó reunir obra de los artistas que iba patrocinando?

“Luego de recibir apoyo por parte de la Fundación, ¿el artista beneficiario debía contemplar el pago de algún tipo de contraprestación adicional a la de aparecer públicamente como representante de la filantropía de la entidad?

“En el momento de su concepción, qué modelos de gestión existían a nivel latinoamericano bajo el mismo modelo de coleccionista-generoso-aportando-a-artista/curador-menestoroso?

“Dada su experiencia como funcionario en ___________, en __________ y en ______________, ¿en el momento de trabajar con esa entidad tenía claros los sesgos teóricos que identificaban a los artistas contemporáneos colombianos de pregrado?

“¿La Fundación organizó o hizo parte de subastas?

“¿La Fundación contempló el patrocinio de aspirantes que buscaban especializarse en centros de formación vinculados con casas de subastas?

“Teniendo en cuenta la variedad de modalidades de producción que desarrollaban los artistas colombianos en el momento que apareció la Fundación ¿de qué manera se pensaba apoyar el desarrollo de propuestas no concentradas exclusivamente en las artes visuales (cine, diseño industrial, diseño gráfico, imagen en secuencia, videojuegos, diseño de aplicaciones)?

“¿Quién diseñó la página web de la Fundación?

“Gracias.”

Guillermo Vanegas
En 2010 fundó Reemplaz0, donde realiza curadurías históricas y de arte contemporáneo. Fue curador de los 13 Salones Regionales de Artistas y del 44 Salón Nacional de Artistas. Trabajó en la Oficina de curaduría del Museo Nacional de Colombia y la Gerencia de artes de la Fundación Gilberto Alzate Avendaño. Recibió la Beca de investigación monográfica del Ministerio de Cultura de Colombia en 2015, el Premio Internacional de Crítica de Arte de la revista Lápiz en 2005 y Premio de Ensayo Crítico, otorgado por el I. D. C. T, ese mismo año. Desde 2007 se desempeña como profesor en varias universidades bogotanas. A partir de 2016 coordina la sala de exposiciones ASAB.
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